|
¿Cómo
presentar a este
monje tan poco
conocido en
Occidente? Si tuviésemos
que buscar el San
Francisco de Asis
del Extremo Oriente
pensaríamos en
Ryokan. Para los
japoneses es aquel
que alcanzó,
gracias a la
practica del Zen
(zazen), la perfección
espiritual más
elevada. Pero él
nunca creyó haber
alcanzado nada. No
hizo más que
realizar la práctica
de Buda, de Dogen y
de su maestro
Kokusen, cada vez más
libre, cada vez más
despojado de todo
tipo de ataduras, ya
sean sociales o monásticas.
Podría analizarse
su vida (y obra)
como la de un
personaje
excentrico, huraño,
vagamente
delirante...pero sería
dejarse tentar
demasiado rápido
por interpretaciones
que convienen y
tranquilizan a la
conciencia egoísta
de cada uno.
Ryokan fue un monje,
pero, en lugar de
refugiarse en un
monasterio, se dedicó
a vivir su vida de
manera absolutamente
religiosa, sin
seguir ningún
sistema, ninguna
ideología. Sólo
el orden cósmico.
A fuerza de
despojarse, de
vaciarse, de
liberarse, de amar a
sus semejantes,
Ryokan superó la
dimensión del monje
y se convirtió en
un ser humano pleno,
entero. Un hombre
verdadero.
El nombre que le
dieron sus padres
fue Eizo. nació en
1758 en el pueblo de
Izumozaki, en la
costa oeste del japón.
Vivió en una época
en la que reinaba la
paz en su país.
Su padre,
comerciante próspero
y poeta de cierta
fama, ejercía la
funcion hereditaria
de jefe del pueblo
(myoshu) y
responsable del
templo shinto. Su
madre provenía de
la isla de Sado.
Pasó tranquilamente
su juventud en el
seno de una familia
religiosa, culta,
pudiente. Estudió
en una escuela
dirigida por un
letrado
confusionista.
Fue generoso y
sociable, le gustaba
divertirse con sus
amigos.
Por ser hijo mayor
estaba destinado a
suceder a su padre y
ser jefe de su
pueblo, pero pronto
se dió cuenta de
que dicha función
le resultaría
demasiado pesada,
pues no sentía
gusto alguno por los
asuntos oficiales.
A los dieciocho años
entró en un templo
Zen (Kosho-ji) muy
cerca de su pueblo.
Allí encontraría a
quién fuera su
maestro, el famoso
Kokusen. Eizo se
afeita la cabeza y
se hace monje.
Ryokan
es su nombre de
ordenación,
significa Bueno y
Vasto.
En el templo de
Entsu-ji, durante
doce años,
profundizó la enseñanza
de zazen siguiendo
la enseñanza de su
maestro Kokusen.
Pero este último
muere en 1791.
Ryokan decide
abandonar el templo
y partir a
peregrinar por todo
el país. Durante
diez años llevará
una vida errante.
Su padre se suicida
a los sesenta años,
tirándose al río
Katsura, en Kyoto.
Ryokan decide ir a
esa ciudad para
celebrar servicio
funerario en su
memoria. Algunos
meses más tarde
vuelve a Izumoaki,
su pueblo natal.
Finalmente se
instala en una
ermita del monte
Kugmi, llamada Gogo
an (la ermita de
las cinco medidas de
arroz). Ryokan tiene
entonces cuarenta y
dos años y
permanecerá allí más
de veinte.
|
La
lluvia ha cesado,
las nubes se
disiparon, el cielo
está otra vez
sereno
cuando
el corazón es puro,
todo es puro en el
universo
confiando
mi cuerpo al curso
de las cosas,
renuncié al mundo
para ser libre
con
la luna nueva y las
flores he de pasar
el resto de mi vida.
|
|
Para
alimentarse practica
takuhatsu -la
mendicidad-, con su
cuenco y su bastón
de glicina negro.
Por el camino juega
a la pelota con los
niños, charla y
bebe saké con los
campesinos. Adopta,
como segundo nombre
de monje el de Taigu
-el Gran Loco. |
|
|
Habiendo
terminado de
mendigar mi alimento
en el camino
voy
a pasear por el
templo de Hachiman
los
niños me ven y se
dicen
"volvió
el monje loco del año
pasado."
|
|
Eternamente
sonriente, irradia
una gran pureza, una
inmensa alegría y
una profunda compasión.
Dicen que
encontrarlo era
"como si
llegara la primavera
en un oscuro día de
invierno".
Hacia
el final de su vida
conoce a Teishin,
una monja zen joven
y bonita. Con ella
mantendrá una
amistad íntima y
profunda. Teishin
siente una gran
admiración hacia
Ryokan.
En
1831 muere a los
setenta y dos años.
Teishin está a su
lado. |
|
|
Una
noche calma, debajo
de la ventana vacía
me
siento en zazen
envuelto en mi kesa
ombligo
y nariz en la misma
línea
orejas
y hombro en el mismo
plano
la
ventana se pone
blanca, la luna
empieza a salir
cesó
la lluvia pero
siguen cayendo gotas
de agua
hay
que sentir lo que
significa este
momento
es
vacío y silencioso,
sólo el que hace
zazen lo sabe.
|
|
|