Edición N° 2: Mayo de 1995


 
casa del este,
una mujer
que se hizo rica
hace tres
o cuatro años
antes, más pobre
que yo
hoy se ríe de mí,
sin dinero
se ríe de mi que
estoy atrás
me río de ella que
está adelante
nos reímos juntos,
imposible parar
por el este
por el oeste, es así

Templo "Han Shan" de China

 

Han Shan

 

El Sabio de la montaña fria


  Como Ryokan, Han Shan se inscribe dentro de la tradición  de los "santos locos" de Extremo Oriente. Es importante aclarar que tanto Han Shan como Ryokan han sido considerados "santos" por el pueblo. En efecto, en los países en donde se practica el Budismo no existe una autoridad suprema -como sucede con la iglesia católica- que lleve a cabo el proceso de canonización. Es el pueblo quien elige espontáneamente a un santo según su conducta.

Buda en postura del Templo Han Shan

 

Han Shan y su compañero Shidé fueron dos poetas formados por el zen. Ambos habrían vivido en el siglo VII o bien entre mediados del siglo VII y la segunda mitad del siglo IX, bajo la dinastía de los Tang.

 
nuevas semillas sin madurar
viejas semillas agotadas
me decido a pedir prestado
de pie frente a la puerta, dudo
el marido sale, me manda a ver a su mujer
la mujer sale, me dice que vea al marido
avaros, incapaces de ayudar a los que no tienen,
mucho dinero, fardo que vuelve imbécil

 

Han Shan y su amigo Shidé se convirtieron en uno de los temas favoritos de los pintores de la tradición  ch'an (zen): Han Shan con un rollo de sutras, Shidé con una escoba, salvajes y risueños.

 

Lo poco que sabemos de Han Shan proviene de sus poemas escritos sobre los árboles, las rocas, los muros y por el prefacio no fechado -inhabitual en las costumbres chinas- escrito por quien recopilara sus poemas, un alto mandarín del imperio.

 
  antes, pobre al extremo
  contando la riqueza de los otros
  hoy lo pensé bien:
  me monto mi propio negocio
  cavar, encontrar un tesoro
  cristal puro, una perla
  al extranjero de ojos verdes
  que me proponga comprarla en secreto
  le diré
  esta perla, sin precio
 

Poemas de Han Shan

  También se lo conoce con el nombre de El Sabio de la montaña fria. Los temas recurrentes en sus poemas son: la ausencia de conformismo en todos los campos (incluída la poesía), la escasa atracción por el tema de la muerte, el amor por la vida libre, sin obligaciones sociales, el placer por la lectura, el gusto por el vino, la idea según la cual la vida humana es un barco sin amarras, la total despreocupación por la reputación, la alegría de vivir en el fondo de la montaña silenciosa.

 

 
feliz el cuerpo de otros tiempos
sin comer ni orinar
por desgracia vinieron 
a hacer agujeros
nueve orificios
día, día, vestirse, comer
año, año, alquiler impuestos
mil rostros 
disputándose un centavo,
juntos, aullando
hasta olvidarse de sus vidas

Serie de Budas en postura en el Temlo Han Shan

 

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