Asociación Zen de América Latina

  Sangha del Maestro Kosen

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Dojo de Montpellier, el Sábado 8 de Enero de 2005

En realidad la posición, la forma de nuestro cuerpo, de la cabeza a la pelvis debe asemejarse a una cuchara, una cuchara de sopa. Tienen la curvatura al nivel de la quinta vértebra lumbar, y debajo la parte hueca de la cuchara colocada hacia el frente. Así debe ser la forma de nuestro cinturón abdominal. Esta cuchara recoge la energía. Entonces al mismo tiempo está la curvatura, va un poco hacia atrás y luego vuelve a salir hacia adelante. Es difícil de sentir pero es muy importante. Si no lo sienten bien, pueden trabajar sus abdominales, sus glúteos y sus lumbares para encontrar esta tonicidad que falta a menudo. En zazen es un poquito más difícil de sentir que en kin-hin dónde podemos, para colocar bien la pelvis, contraer los glúteos. Sobre el zafu, la pelvis debe bascularse hacia adelante sin exageración y debemos aflojar bien, relajar bien a nivel de la cintura. La columna esta bien estirada, la nuca estirada y el mentón entrado.

Cuando entran en un dojo, les enseñamos a hacer zazen. Les damos los puntos en los cuales deben concentrarse para ello: la mano derecha en la mano izquierda, los pulgares horizontales, los codos ligeramente alejados del tronco, los hombros relajados hacia abajo, la nuca estirada, el mentón entrado, la cara relajada, los ojos semicerrados, la mirada posada a cuarenta y cinco grados a un metro delante nuestro. Todo eso, es hacer zazen. La boca cerrada, los dientes en contacto, sin crispación, la punta de la lengua contra el paladar superior, detrás de los dientes, las orejas y los hombros en un mismo plano, la nariz y el ombligo en una misma línea vertical, las rodillas empujan el suelo, la cabeza empuja el cielo, la basculación de la pelvis es natural, hay una ligera curvatura al nivel de la quinta vértebra lumbar que no se debe nunca forzar. Nos sentamos sobre el cojín, sobre el zafu, no sobre la parte de las nalgas como en un sillón sino sobre los isquiones, sobre la cima de los muslos y en particular sobre el punto que va a reposar en el zafu -punto que en medicina china se llama hui yin, el punto de la vida y de la muerte- que se sitúa entre los órganos sexuales y el ano, a nivel de la próstata. Hay un meridiano que sube verticalmente desde este punto hasta la cima del cráneo.

Entonces pues, les enseñamos a hacer zazen porque los seres humanos no saben hacer otra cosa que "hacer". Pero en realidad lo que queremos enseñar en el zazen es más bien a no hacer, incluso a deshacer. Si el zazen fuera solamente una especie de gimnasia inmóvil, eso no tendría realmente gran interés. Todas las estructuras de nuestro cuerpo y las actitudes que nos son propias estan inscriptas en nuestro cerebro, estan programadas en el cerebro. El mismo cerebro esta programado, como el disco duro de un ordenador. Les doy una imagen para que comprendan.

Pero ¿antes del cerebro, qué hay? Zazen, es remontarse a antes del cerebro. Un gran Maestro zen, el Maestro Tozan, al observarse en un espejo se despertó. Dijo: "este reflejo soy yo, pero yo no soy el reflejo." Comprendió. Este cuerpo, soy yo, pero yo no soy este cuerpo. Este cerebro soy yo, pero yo no soy este cerebro. Esta conciencia de antes del cuerpo, antes del cerebro, la llamamos "hishiryo". "Shiryo" significa conciencia, pensamiento, y "hi" no vale la pena traducirlo. Conciencia raíz, conciencia absoluta y el Maestro Dogen dijo: "esta conciencia hishiryo, es el arte esencial de zazen", es para eso que se hace zazen, que no es una gimnasia, no es una meditación; no se trata de pensar, soñar con algo. Esta conciencia, es decir, nuestra verdadera personalidad eterna, divina, no esta sujeta a las emociones. A partir del momento en que se vuelve a entrar en el cerebro y el cuerpo, se vuelve a entrar en el mundo de las emociones, del bien y el mal, del placer, del dolor. Adoramos esto si no no nos hubieramos encarnado. Nos gusta esto, pero es necesario ser libre porque cuando uno queda preso de este mundo emocional, todo se vuelve complicado.

Entonces nos sentamos en zazen, postura ancestral, prehistórica y en esta postura volvemos de nuevo a nuestra conciencia eterna creadora y creativa, y tranquila. Es esto que es importante.

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