Asociación Zen de América Latina

  Sangha del Maestro Kosen

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Dojo de Montpellier, el Domingo 9 de Octubre de 2005

Envuelvan la mano izquierda con la mano derecha, durante kin-hin, como si pusieran una hoja de papel alrededor de una piedra, bien introducida en la palma de la mano derecha. Las manos están bien introducidas una en la otra y las palmas de las manos bien paralelas al suelo. No es solamente colocar una mano sobre la otra, hay realmente una interconexión entre las dos manos. Dentro del puño izquierdo, introducen la última falange del pulgar de la mano izquierda y se coloca la raíz del pulgar bajo el esternón, en el pequeño hueco sobre el plexo solar. Es muy importante esta postura de las manos. Se debe tener mucha conciencia de la postura de las manos. Debe estar perfecta. En el zazen y el kin hin, aunque no tengamos un cuerpo perfecto, siempre busquen tender hacia la perfección de la postura, hacer el máximo, cada pequeño detalle es importante. A cada respiración, es decir, a cada inspiración y a cada expiración, relajen el plexo solar, siempre más, relajen siempre aún más el plexo solar, es la base. Automáticamente si relajan el plexo solar, los pulmones se abren y el bajo vientre, toda la parte abdominal debajo el ombligo se relaja. Por el contrario, si intentan abrir los pulmones teniendo el plexo solar bloqueado, eso no da buenos resultados. Al principio es difícil sentir el plexo solar. Sabemos más o menos localizarlo sobre el estómago y abajo del esternón, sobre el ombligo. Tenemos al principio poco control sobre nosotros.
Hay dos cosas en nuestro cuerpo que nos prueba que somos divinos. La primera es que hay precisamente músculos o funciones que no se pueden controlar como, por ejemplo, el corazón. Es decir, que funciona fuera de nuestro control consciente. La segunda razón es que hay cosas que podemos controlar. Al principio, hay neófitos que no conocen nada de la meditación, nada del zazen, que ni siquiera tienen conciencia de su propia respiración, de sus propios pensamientos, incluso no tienen conciencia de sus tensiones internas, de sus pensamientos cuando comen, cómo comen. En realidad, todo para un hombre espiritual, para un monje zen, toda acción es espiritual. Por ejemplo cuando comen, si tienen malos pensamientos, si leen el Diario, miran la tele, la conciencia que tienen en ese momento llena la comida. Entonces comen veneno mismo si son vegetarianos o macrobióticos, mismo si comen vitaminas. Pues a cada momento, aunque beban un vaso de agua, la conciencia que tienen en ese momento es más importante que lo que comen. Y en consecuencia, para controlar su conciencia, para no ser víctima de su conciencia sino creador de su conciencia, es necesario en primer lugar observarse uno mismo. La respiración es una muy buena manera para aprender a descubrirse, por lo tanto la respiración debe ser lenta, tanto la expiración como la inspiración, nos tomamos nuestro tiempo. Para relajar el plexo solar es necesario prestar atención, es necesario concentrarse.

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