Asociación Zen de América Latina

  Sangha del Maestro Kosen

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Dojo de Montpellier, el Sábado 21 de Enero de 2006

Descartes decía: pienso luego soy. Pero todavia sería necesario definir lo que es exactamente el pensamiento del que habla Descartes.

Cuando se practica el zazen se descubre también: respiro luego vivo. O existo sin pensamientos.

Tendemos demasiado a solidificar el pensamiento en este incesante discurso interior que es en realidad mucho menos primordial que el hecho de respirar o comer. La respiración está constituida por una inspiración dónde absorbemos una determinada cantidad de aire, energía, espacio, tiempo y conciencia, y de una expiración donde exhalamos una determinada cantidad de aire, energía, espacio, tiempo, y conciencia. Entonces, el pensamiento, la conciencia, impregna la respiración, que impregna ella misma nuestro microcosmos durante lo inspiración y nuestro macrocosmos durante lo expiración de la misma manera que impregna la comida que tragamos. No tenemos bastante conciencia del poder del pensamiento, y de la conciencia, por este motivo finalmente doy la razón a Descartes.

Podemos decir que el pensamiento, la conciencia durante las comidas es tan importante como la calidad de la comida. Un proverbio zen dice: te vuelves lo que comes. Nos volvemos también lo que respiramos y lo que pensamos. Por esto es que muchos americanos tienen cabeza de hamburguesa. La mayoría de las personas ni siquiera tienen conciencia que respiran. No es decirnos "ahora yo inspiro, y ahora expiro." La mayoría de la gente no es realmente consciente de este proceso que precisamente forma parte de los procesos divinos. Se puede decir que todos los procesos del cuerpo son divinos cuando existen incluso más allá del control de nuestra conciencia humana. Y eso marcha perfectamente. Por ejemplo los latidos del corazón, aunque algún yogui pudiera controlarlos, los latidos del corazón que sostienen también nuestra existencia están bajo un control que nos sobrepasa y en general la respiración también. Es decir la respiración funciona automáticamente sin que se tenga necesidad cada vez de pensar que es necesario respirar. Cada vez que tenemos una emoción o que estamos perturbados por algo, la respiración es afectada. Entonces el zazen es un excelente momento para observar este proceso de respiración. Y comprender que la respiración no es solamente una comida, por supuesto que nos alimentamos de oxígeno, de substancias energéticas contenidas en el aire, nuestro cuerpo tiene necesidad para funcionar. Pero es también una comida espiritual al igual que la comida física que se absorbe por el sistema digestivo. Si ustedes piensan: tengo suficiente suspirando, entonces absorben cosas como tengo suficiente. Pues a menudo en la práctica del zazen se nos enseña a poner la expiración antes de la inspiración. Cuando se dice respirá a un occidental medio, normal: ¿Sí pero por dónde comienzo? ¿inspiración o expiración? ¿Por dónde comienzo?. En general piensan en primer lugar en inspirar. Eso va bien con el estado de espíritu que piensa más bien en acumular que en dar. En el zen es el contrario. En primer lugar nos vaciamos. Entonces cuando la calidad de su cuerpo-espíritu es sana, uno da a traves de la expiración. Da a todo el universo su sabiduría, su calma, su fuerza, su amor. Cuando uno está cansado, enfermo, mal, por la expiración nos deshacemos de las contaminaciones que hay en nosotros. Estas contaminaciones se reciclan naturalmente a través de la tierra.

Entonces el Maestro Deshimaru nos enseñaba a expirar, larga expiración presionando la masa abdominal hacia abajo, un poquito como cuando vamos al baño. Aflojamos completamente el plexo solar, aflojamos el vientre y empujamos los intestinos hacia abajo y la expiración es larga y profunda. Y al final de la expiración, decía él, dejen la inspiración hacerse automáticamente. En ese momento nos abrimos y recibimos una nueva inspiración muy fresca, muy pura, sin pensamiento, sin complicación, inflamos bien los pulmones, entonces recibimos, no tomamos. Pues esto, es la base de la respiración zen que enseñamos a los principiantes. Pero a través de nuestra respiración estamos constantemente en relación, en intercambio con el cosmos, con el mundo. Es la relación entre el microcosmos y el macrocosmos, el mundo interior y el mundo exterior. Pues esta relación debe ser muy armoniosa.

Ya les hablé del método de la respiración de la vaca que se enseña en el zen como respiración primordial Muuuuuu.......................................................... !

Su expiración es larga, todo eso empujando. Para nosotros es importante. Al final estamos vacíos, sin complicaciones. Si expiran, todas las complicaciones desaparecen. Un aire vacío de pensamiento, una energía fresca.

Entonces ahora, esta no es la única respiración zen, este método de la vaca. Es muy bueno practicarlo al principio del zazen, los primeros quince minutos. Más tarde Shakyamuni Buda enseñó simplemente dejar la respiración libre y simplemente estar atento. A partir del momento en que se está atento, metemos nuestro espíritu en la respiración y en ese momento allí no buscamos tener una larga o corta, o rápida o lenta. No buscamos nada en la respiración. Estamos simplemente atentos, es decir, en el punto cero de nuestra respiración, el punto presente, el presente absoluto de nuestra respiración y dejamos al cuerpo expresarse y lo acompañamos en la suavidad, la armonía que es importante. La calma y mismo eventualmente el amor. Siendo conciencte de este intercambio entre todo lo que existe y ustedes a través de su respiración.

En este momento podemos decir que la respiración prevalece sobre el pensamiento. Emoción y vitalidad directa, pensamiento, acción directa, pensamiento sin pensamiento. En ese momento podemos verdaderamente decir: yo respiro, luego, estoy en armonía con todo el universo.


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