Asociación Zen de América Latina

  Sangha del Maestro Kosen

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Dojo de Montpellier, el Lunes 17 de Febrero de 2003

La última frase del Shodoka :
Aúnque un círculo de hierro gire encima de nuestras cabezas,
La luz perfecta de la concentración y de la sabiduría no desaparece.
Que el sol se enfríe o que la luna se recaliente,
Las hordas de Mâra no podrán destruír la verdadera doctrina.
El carro alto tirado por el elefante avanza tranquilamente,
¿Cómo una mantis religiosa podría hacerlo salir de su ruta?
El gran elefante no juega en el sendero de los conejitos,
El gran despertar no se preocupa por los pequeños detalles.
No juzguen a la inmensidad del cielo mirándola a través de una paja,
Amigo, voy ahora a explicarles lo que no han todavía comprendido.


¡Juzgar al cielo mirándolo a través de una paja !
¡Juzgar al zazen mirándolo a través de su karma !
El sufrimiento de nuestras vidas no es solamente negativo, si encontramos los medios de traspasarlos, de remontarlos, si conseguimos encontrar la calma en el seno mismo del infierno. Si, mientras tengan el vientre anudado, las tripas torcidas, el sufrimiento en todos los poros de su cuerpo y de su espíritu, consiguen a pesar de todo reencontrar la calma... la intimidad del nirvana... del zazen, es diferente, es muy diferente, aunque esto no les impida sufrir si tienen que sufrir. No criticamos las pajas. Son muy útiles para encender el fuego, pero para nada útiles par mirar el cielo. Entonces, me diran : « Pero yo, no necesito mirar el cielo. Lo que me interesa, es mi vida concreta. Para mi una pajita es mucho más importante que mirar el cielo. »

El cielo no precisa que lo miren, con o sin paja. El cielo, es la naturaleza apacible, sin sufrimiento que es nuestra verdadera naturaleza. Hacer zazen, es la naturaleza apacible, sin sufrimiento, que es nuestra verdadera naturaleza. Hacer zazen es aprender a atravesar esto en sí mismo, saber que esto nos pertenece. Entonces, cuando todo va bien en nuestra vida, hacemos zazen tranquilamente: « Ah, este zazen ha sido cómodo, ah, me he sentido en calma ! » . Pero cuando el sufrimiento aparece, no hay nadie más, somos incapaces de concentrarnos. Los fenómenos son demasiado fuertes, sufrimos.

Hay que reforzar justamente nuestra verdadera naturaleza en el seno del peor sufrimiento, cuando tenemos un círculo de hierro encima de nuestra cabeza. Cuando estamos en el infierno total, para volver a este estado sin dolor, poder volver ahí solos, por su zazen. No necesitamos de un doctor o de un brujo. Es la propia naturaleza de ustedes.

Entonces, por supuesto, el zazen no impide sufrir. Hay cosas que debemos sufrir en nuestra vida. Pero si su práctica es fuerte y profunda, ustedes saben que incluso este sufrimiento no puede interferir la plenitud del Dharma.

Cuando se practica zazen, se sufre más, más fuerte que los otros. Aquellos que no practican zazen encuentran los medios de atenuar, de ensordecer sus sufrimientos. Cuando practicamos la intimidad que nos liga a nuestro cuerpo y a nuestra mente, sentimos las cosas más fuertemente.

Pero si no huyen de esta dificultad y de este dolor, si lo aceptan con calma, si lo viven, si no se oponen a él, se darán cuenta de que este sufrimiento tiene la misma naturaleza que la paz, que el Nirvana.

Últimamente he hablado con frecuencia del sueño, de los sueños, del soñar, de la frontera entre el despertar y el sueño, entre el sueño y la realidad. Cuando atraviesan una gran prueba que los hace sufrir mucho, tanto que les quita el sueño, en el momento en que se duermen el dolor desaparece. ¿A dónde va? ¿A dónde desaparece ?

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