Asociación Zen de América Latina

  Sangha del Maestro Kosen

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Dojo de Montpellier, el Jueves 27 de Julio de 2006

En el budismo, en los sutras, muy a menudo se repite que debemos re-encontrar nuestra verdadera naturaleza, se repite muy a menudo. Todos los seres humanos, todas las existencias, tienen la naturaleza de Buda ¿Qué quiere decir? Lo más asombroso, lo más extraordinario en los sutras es que dicen lo que quieren decir. Quieren decir lo que dicen. Dicen lo que quieren decir.

Es decir que escuchamos, escuchamos, leemos algo pero realmente no lo creemos: "Tienen la naturaleza de Buda. ¡Ha! ¡Es muy interesante!" Pero no lo creemos. Intelectualmente hablamos: "Sí, todos tenemos la naturaleza de Buda." Pero incluso no sabemos lo que es, por lo tanto no lo creemos. Es como si alguien les dijera: "Sabes, tienes diez millones de dólares en tu cuenta bancaria, allí, ahora". "No, no. Yo no."

Somos -para emplear otras palabras, otras imágenes- somos como cuando tenemos una enfermedad o dolencia, o como después de un accidente, o algunas veces como con embolias en el cerebro. Hay personas que a veces pierden la memoria, se vuelven estúpidas, tienen completamente minusvalías motoras. Están allí: "¡Ey! ¡Ey!". No reconocen más a su familia, no reconoce más nada. Es terrible. Conocí a una chica así que era mi amiga, que hacía Zen además. Eso no preserva todo. Era una excelente cantante, muy conocida en el medio de la música. Tenía cantidad de talentos además de cantar. Muy querida por mucha gente. De la noche a la mañana ¡paf! ataque cerebral. Y la persona que conocía desapareció, desapareció en el sentido que no era más la misma persona. En lugar tenía una discapacidad mental y un poco de minusvalía motriz también. Fue difícil para mí comprender. "¿Cómo? ¿qué es lo que somos?" Me dije: "¿Pero esta chica joven en qué se convirtió?" Actualmente es una chica anormal. Tiene reacciones a veces agresivas. No puede ya hablar, cantar. No somos más que máquinas. Pero nuestra naturaleza es más alta que las apariencias. Si nos suceden tales accidentes, eso ocurre seguramente en un nivel kármico. No es solamente la máquina que se desarregló o rompió. Nosotros ahora, los seres humanos tal como somos ahora, somos Dioses que han sufrido un ataque cerebral, que no saben más quienes son. Están allí, estúpidos, haciendo cualquier cosa, sufriendo. Esta persona en cuestión terminó vagabunda, en la miseria, en la calle.

Y bien, nosotros, nosotros somos así, no nos acordamos más lo que somos en la realidad. No diría quiénes somos porque eso que somos está más allá de alguien. Dios no es alguien, es Dios. Entonces, leí también en un sutra -cuando se comprende que el sutra es verdadero se dice: un sutra muy grande del Mahayana. El Buda está en frente de sus discípulos, millares. Son bodhisattvas. El boddhisattva es la más alta dimensión de los discípulos del Buda. Ya están en un nivel muy elevado, por lo tanto la enseñanza puede ser más profunda. Y el Buda de repente dice: "Observen." Le gustaba mucho eso como enseñanza, hacer un truco espectacular. De repente el propio Buda se transforma en miles de Budas. Y pide a un gran discípulo, a un boddhisattva de muy alta dimensión, le dice: "¿Entonces, decime ahora entre los Shakyamuni Buda que ves, cuál es real? ¿Cuál es verdadero?" Entonces el discípulo no sabía qué responder, y finalmente responde: "Bien, son todos falsos, son todos ilusión, son todos ilusorios." Buda le dice: "Son todos verdaderos porque la naturaleza de la realidad, la naturaleza de lo que es verdadero es totalmente ilusión, fantasmagórico. Es por eso que son todos verdaderos".

Revelan verdades alucinantes, increíbles. Dicen negro sobre blanco para que ustedes puedan comprender el problema del cuerpo puesto que aquí se hace zazen con el cuerpo; el problema de la muerte, el problema del cuerpo-espíritu, el problema del pensamiento, el problema de la conciencia.

Si quieren, su cuerpo-espíritu es muy similar al planeta tierra. Es decir que nuestros pensamientos, lo que creemos que es la realidad, el mundo en el cual vivimos, el mundo de nuestros pensamientos es como la vegetación, como los árboles, las flores, en relación a la tierra. Y estos pensamientos crecen de la tierra. Ustedes ven la vegetación crecer de la tierra, los pensamientos crecen de la conciencia. Entonces la tierra, la corteza terrestre, es la conciencia. Y por debajo de la conciencia, es decir, de la corteza terrestre está el magma. Es decir, desde ya un fuerte calor. La tierra no es más sólida sino casi líquida. Es lo que sale de los volcanes, incandescente, líquido, rojo. Eso es aún por debajo de la conciencia. Y allí, este magma, ya comienza a ser una mezcla de materias y energías por no decir espiritual. Luego, aún más profundo, cuando se llega al centro del núcleo terrestre, entonces ya no hay nada, no hay más materia, no hay más que luz, energía, espíritu. Así es como estamos hechos.

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