Asociación Zen de América Latina

  Sangha del Maestro Kosen

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Dojo de Montpellier, el Sábado 11 de Noviembre de 2006

Kin-hin - Decimos que en la prehistoria, los dinosaurios tenían una
Parte de su cerebro en su cola que era inmensa.
Pues practicamos en el espíritu de pensar con cuerpo, es decir de devolver el cuerpo hecho huesos, músculos, tendones, arterias, de hacerlo inteligente, conciente. Esto quiere decir que toma sus decisiones, no es llevado por la ceguera, el cuerpo se pone a reflexionar. Reflexionar, es darse cuenta, como cuando se mira en un espejo, se reflejan, entonces el reflejo del espejo puede devolvernos, reenviarnos nuestra imagen, entonces nos volvemos así concientes.

En kin-hin avanzamos por pequeños pasos de la longitud de medio pie, para desequilibrar lo menos posible el cuerpo y poder avanzar quedando lo más vertical posible. Siempre esta búsqueda de la verticalidad que es en realidad el punto fundamental de la evolución humana, en relación al animal que es horizontal, que anda a gatas. Subrayamos que el ser humano es el único animal que es vertical, y en consecuencia por ahí hasta la forma de su cerebro, de su cráneo cambió, y así su conciencia se desarrolló.


Es muy importante la noción de pensar con el cuerpo, la noción de verticalidad. ¿Cuál era la utilidad para el hombre de verticalizarse? Evolucionamos en relación a la búsqueda de una función, por ejemplo para comer carne, vamos a desarrollar los dientes, los colmillos. ¿Pues cuál era la utilidad para el hombre de verticalizarse, de seguir esta evolución? Esto tenía algo ver con su conciencia. Ya cuando se se enderezaba, el hombre podía ver más lejos, podía ver si había un depredador, si había un peligro. Ya su conciencia, hasta al nivel más animal, evolucionó en la verticalidad, se enderezó, miró a lo lejos, e instintivamente, olió que era allí la dirección, la postura de la raíz de la conciencia, estar alerta, despertarse, conectarse, era la dirección, la verticalidad.

Pues de esta marcha de kin-hin que se practica, le enseñamos a la técnica exacta, es una dinámica, una evolución que existe en nuestros genes desde la prehistoria, es el grado más grande de evolución humana que se está actualizando.

Sin contracciones, es allí dónde interviene la conciencia. No hay peligro, ningún tigre que vaya atacarlos, pueden aflojarse. Cuando llegan a un ángulo, giran exactamente en ángulo recto.

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