Asociación Zen de América Latina

  Sangha del Maestro Kosen

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Dojo de Montpellier, el Sábado 2 de Diciembre de 2006

Kin-hin - Durante zazen y en kin-hin, la marcha, se vuelve la mirada hacia el interior de sí mismo. El interior de sí mismo, es la conciencia y es el cuerpo. En realidad la conciencia oscila entre el cuerpo y el cerebro por intercambio eléctrico y químico. La actitud del cuerpo va a influir sobre la conciencia, sobre el cerebro, y la propia conciencia va a influir sobre el cuerpo.

Pues se comienza por controlar su postura, su equilibrio, la manera en que se va a avanzar, guardando al mismo tiempo su concentración y su conciencia dentro, es decir no se debe pensar en otra cosa, no se deben observar los objetos exteriormente, debemos estar centrados ahora directamente en la experiencia del aquí y ahora. Para ayudar a esto, es necesario en primer lugar, obviamente, concentrarse en los puntos materiales, los puntos objetivos que nos conciernen.

Por lo tanto la postura de kin-hin es una marcha muy lenta, acompasada, ritmada por la respiración. En el momento en el que se pasa la pierna trasera adelante, inspiramos, llevamos el peso del cuerpo sobre la pierna que ahora esta adelante, expiramos. La expiración es más larga que la inspiración. Durante la inspiración, abran bien los pulmones, hagan penetrar el aire hasta el máximo de los pulmones, la pierna posterior pasa a adelante, a continuación expiran suavemente… suavemente… imperceptiblemente… sin hacer ruido… detenidamente… el mayor tiempo posible… mucho tiempo posible. Durante esta expiración, pasan progresivamente el peso del cuerpo sobre la pierna delantera, como si quisieran imprimir el rastro de su pie en arcilla. Presionen el suelo con el pie de la pierna delantera, y especialmente la raíz del dedo gordo del pie, bajo la planta del pie, es muy importante, presionen el suelo con la raíz del dedo gordo del pie. Extiendan la pierna, extiendan la rodilla, extiendan la columna, aprieten un poco las nalgas, estiren la nuca, presionen ligeramente las manos una contra la otra, expiren… expiren... Al final de su expiración, liberen todo. Abran los pulmones como si fueran un globo que se infla, la pierna trasera pasa adelante. Y de nuevo expiración. Pues alternancia de expiraciones largas, largas, los más largas posibles e inspiraciones cortas y potentes.

Entonces obviamente, para los principiantes se describe la postura punto por punto, se descascarilla para aprender técnicamente a practicar correctamente, hay aún muchos detalles que no formulé, como, por ejemplo, la mirada colocada a cuarenta y cinco grados, los hombros y las orejas en un mismo plan vertical, la posición de la raíz del pulgar izquierda abajo del esternón, en el pequeño hueco, los antebrazos horizontales; suelten bien los hombros hacia abajo.

Está claro que al cabo de un determinado tiempo de práctica, deben practicar esta marcha natural e inconscientemente, ustedes no tienen ya que recapitular todos los detalles, y en ese momento interviene aún más su conciencia, que debe ser la misma que durante zazen, la misma concentración, el mismo estado de ánimo. El hecho de moverse, el hecho de actuar, el hecho de marchar les ayuda a poder encontrar este estado de concentración propio en la vida diaria. En cualquier momento de su día pueden encontrar esta conciencia. Aflojen bien los hombros, las palmas de las manos paralelas al suelo, intentan hacer las correcciones con suavidad, respiran, en cuanto sientan una tensión, respiran tranquilamente.

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