Asociación Zen de América Latina

  Sangha del Maestro Kosen

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Dojo de Montpellier, el Sábado 2 de Diciembre de 2006

Estamos sentados en esta postura que reúne a nuestro ser, nuestro cuerpo y nuestro espíritu. Completamente reunido, esto quiere decir que no hacemos nada, ninguna acción conciente. Por supuesto nuestro corazón continúa latiendo, nuestra respiración continúa funcionando, pero estamos solamente ocupados, estamos concentrados en la observación de lo que somos, es decir este cuerpo y este espíritu, este ser, y la conciencia que se tiene, esto es el zazen.

Cuando se habla de la palabra reflexionar, pensamos todo el tiempo que se trata de una experiencia intelectual, pero podemos muy bien reflexionar silenciosamente. Reflexionar, esto simplemente quiere decir observarse, como en un espejo que refleja, que refleja nuestra imagen.

¿Entonces qué observamos cuándo estamos sentados en zazen? Pienso que en primer lugar se observa y sentimos nuestro propio cuerpo, hecho agua, carne, músculos, nervios, tendones, vasos, la circulación de la sangre, las glándulas, los órganos, sentimos nuestras piernas, nuestra espalda, nuestros hombros, y también sentimos en este cuerpo emociones.

¿Qué llamo las emociones? Podemos sentirnos alegres, impacientes, tensos, depresivos, felices, enamorados, y verdaderamente lo sentimos como una corriente que pasa por todo nuestro cuerpo, por nuestras células. Este sistema de cambio emocional entre el cuerpo y el espíritu se efectúa sin cesar, pero a menudo, sentimos nuestras emociones sin tener cuidado con esto.

¿Entonces de dónde vienen estas emociones y cómo funcionan? De hecho es un intercambio, por una pequeña glándula que se llama tálamo, en el cerebro, entre el cuerpo y el cerebro. El cerebro envía un mensaje bajo forma eléctrica hasta el tálamo, y el tálamo envía un mensaje bajo forma química a todas las células de nuestro cuerpo. Las células de nuestro cuerpo reciben este mensaje y reenvían informaciones a su vez al cerebro, en forma de pensamientos, es decir que las células piensan y nos envían mensajes. Pues nuestras emociones crean pensamientos en nuestra cabeza, o hacen confusa la percepción de las cosas que tenemos. Pues las emociones vienen a veces del pensamiento, y a veces del cuerpo, es un intercambio. Es como, si quieren, el presidente de la República que hace un discurso, envía un mensaje al pueblo, y luego el pueblo recibe el mensaje y reacciona. Hacen manifestaciones, o votan, o simplemente, están contentos.

Pues una gran parte de la conciencia se desencadena por las emociones, es muy importante, especialmente para la salud, de no repetir siempre las mismas emociones, y de tener una relación sana con sus emociones.

Entonces luego, en la conciencia, hay un pensamiento. El pensamiento es diferentes tipos, hay un pensamiento que se expresa, como con palabras, que se llamaría el discurso interior, donde se hace visible una suerte de película, o leemos una suerte de libro, o esto se expresa en nuestra cabeza en forma de palabras, en forma de frases, en forma de discurso, nos hacemos preguntas, respuestas, afirmaciones, regresan a nuestra cabeza, a veces diez veces las mismas cosas, o revemos una antigua conversación, pensamos en ella, reflexionamos, respondemos.

Hay que subrayar bien que todo pensamiento envía un influjo químico al cuerpo, que se traduce también en forma de emoción. Si ustedes piensan: " esta tarde, tengo amigos que vienen a casa, esto va a estar bueno", automáticamente la información va a ser transmitida al cuerpo, a las células, que van a ser puestas al tanto, que van a reaccionar.

Y luego por fin, esta lo que poca gente conoce, pero que es lo esencial del zazen, y que se llama la conciencia silenciosa. Recurre a una parte del cerebro que se llama el cerebelo, es la conciencia primitiva, la conciencia ancestral. Esta conciencia no funciona con palabras, no es lineal, es global, silenciosa. Esta conciencia silenciosa funciona todo el tiempo, el problema es que no somos conscientes de eso, no lo descubrimos, simplemente porque esta cubierta por los parásitos de nuestra mente, de nuestras complicaciones, de nuestras emociones. Nos identificamos con nuestras emociones, con nuestros deseos, con nuestros pensamientos y la inmensa mayoría de la gente no conoce, no vieron, no percibieron esta conciencia silenciosa que se llama también la conciencia del observador.

Esta conciencia observa silenciosamente toda cosa, no experimenta la clase de emociones de nuestro cuerpo, no está enferma, no sufre, no desea algo especial, es perfectamente serena, completa, eterna y es completamente nosotros mismos, es nosotros.

Poder detectar, distinguir estas tres formas de expresión de conciencia que son las emociones del cuerpo - el intercambio emocional entre el cuerpo y el cerebro -, el pensamiento, y la conciencia silenciosa, ya es tener el espíritu claro.
Cuando se les dan consejos sobre la postura, eso tiene varios efectos. Pueden muy bien comprender que más se tienen bien derechos, aflojado, muy, con una fuerte energía, en primer lugar más son ventajosos para su salud, y de más, más se concentran, más ustedes tienen el espíritu claro, más ustedes corresponden a normal, a las condiciones normales, como dicho Maître Deshimaru.
Pues supervisan los puntos de la postura: ¿es que mis rodillas están bien en contacto con el suelo? ¿Es que mi cuenca se oscila correctamente, naturalmente? ¿Es que se este bien mi columna? ¿Es que no tengo tensiones inútiles? ¿Es que mis hombros son aflojados bien, aflojado hacia la parte, los codos ligeramente apartados del cuerpo? ¿Es que mi cabeza es bien derecha, vuelta a entrar la barbilla, la nuca abierta hacia la parte? Las manos también son importantes, superpuestos los dedos bien, las palmas de mano contra el abdomen, las pulgadas horizontales, las manos formando un óvalo, las pulgadas no descienden hacia abajo, no suben hacia arriba, las manos relajadas.

¿Cada vez que recapitulo la postura, lo que yo superviso esta postura, con que lo observo? En ese momento, hicieron funcionar el observador, la conciencia silenciosa, la conciencia directa. Es pues el observador que va a tomar los pedidos de su ser y no sus emociones ni sus pensamientos. Ven, no es solamente una utilidad de tomar la buena postura, sino es muy profundo y muy importante.


Poder descubrir, distinguir estas tres formas de expresión de conciencia que son las emociones del cuerpo - el intercambio emocional entre el cuerpo y el cerebro-, el pensamiento, y la conciencia silenciosa, ya es tener el espíritu claro.

Cuando se les dan consejos sobre la postura, esto tiene varios efectos. Pueden muy bien comprender que más están bien derechos, descansados, fuertes, con una energía fuerte, primero más es provechoso para su salud, y además, más están concentrados, más tienen el espíritu claro, más vuelven a lo normal, a las condiciones normales, como decía el Maestro Deshimaru.

Entonces cuiden los puntos de la postura: ¿acaso mis rodillas están bien en contacto con el suelo? ¿Acaso mi pelvis esta basculada correctamente, naturalmente? ¿Acaso mi columna esta bien estirada? ¿Acaso no tengo tensiones inútiles? ¿Acaso mis hombros están bien flojos, flojos hacia atrás, los codos ligeramente apartados del cuerpo? ¿Acaso mi cabeza esta bien derecha, el mentón entrado, la nuca abierta hacia atrás? Las manos también son importantes, los dedos bien superpuestos, las palmas de la mano contra el abdomen, los pulgares horizontales, las manos que forman un óvalo, los pulgares que no caen, ni van hacia arriba, las manos relajadas.

Cada vez que recapitulo la postura, cada vez que cuido esta postura, ¿con que la observo? En aquel momento, ustedes hacen funcionar al observador, la conciencia silenciosa, la conciencia directa. Es pues el observador quien va a tomar los pedidos de su ser y no sus emociones ni sus pensamientos. Ven, no es solamente una ventaja tomar la buena postura, sino que es muy profundo, y muy importante.

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