Asociación Zen de América Latina

  Sangha del Maestro Kosen

Volver a la lista de los kusenes    

Dojo de Montpellier, el Martes 13 de Marzo de 2007

Si usted puede apoyar las manos -normalmente el que hace la iniciación debería habérselo explicado- es importante que las manos estén apoyadas, para que usted no haga esfuerzo. La mano izquierda sobre la mano derecha. Puede apoyarlas sobre un pequeño cojín, para poder soltarse.
Se sabe, por ejemplo, que si se quiere levantar el brazo o la mano, si el cerebro es incapaz de generar, de ordenar este movimiento, si no tiene el programa para levantar el brazo, entonces ese brazo no puede levantarse. Así, el cerebro debe concebir que se va a levantar el brazo y entonces los músculos, los tendones, los nervios reaccionan como es debido. Hay unos movimientos que usted habitualmente hace obedecer, como hace ya mucho tiempo que sabe caminar, puede rascarse la oreja, hacer todo un montón de movimientos que fueron ya programados muy claramente en su cerebro desde hace mucho tiempo.

La postura de zazen es una postura que trata de aprender por primera vez. Y pues su cerebro no tiene en él por el momento esta programación de la postura del Buda. Los músculos, los tendones, los nervios no están programados para esto. Pues hay una educación, una enseñanza, una transmisión, que debe hacerse y, como lo decía anteriormente, posiblemente más a través del cerebro, y a través de la creación de un programa, de un conocimiento en el cerebro que a través del cuerpo.

Si le digo: "levante el brazo" y el programa de levantar el brazo todavía no existe en su cerebro, usted va a desplegar un esfuerzo muscular y nervioso más o menos trescientas veces más importante que si la programación ya existiera en su cerebro y si sabría exactamente el mínimo de energía que va a utilizar para poder hacer este movimiento.

Entonces es lo que pasa al principio del zazen: debemos conceptualizar a través de nuestro cuerpo una nueva realidad que es la postura del Buda. Estamos acostumbrados a sentarnos de esta manera, sobre un trípode formado por las rodillas y las nalgas, la espalda bien derecha; nuestros músculos, nuestra conciencia todavía no conoce esto; pues efectivamente es necesario el tiempo de aprendizaje y rápidamente hay que eliminar ese trescientos por ciento de exageración de tensión. Esto esta explicado, por otra parte, en los textos antiguos, lo llaman la calma, el estadio de descanso, de relajamiento, de lograr encontrar el movimiento en el descanso. Encontramos la misma cosa en el deporte, los grandes tenistas, los grandes boxeadores, no están tensionados, sin embargo despliegan mucha más eficacia, velocidad, fuerza que otros.

¿Por qué llamamos al zazen una meditación? Porque volvemos a la conciencia interior de sí, enfocar nuestra atención en las propias tensiones es muy fructífero, muy interesante.

Nos damos cuenta de una tensión que tenemos en el cuerpo; y tratamos de movilizar un programa que va a anularlo, pero esto no es evidente del todo porque, como lo dije, el programa no viene de los músculos mismos sino del cerebro.

Es igual en la vida, por ejemplo, si siempre fuiste pobre y frecuentado por gente que la pasa mal, que trabajaba trece horas al día para ganar nada en absoluto y al que de pronto usted le dice: “voy a ser rico, tengo ganas de ser rico”, pues bien como usted no sabe, usted no tiene el programa, usted va a generar tal tensión para ir hacia esta riqueza. Trescientos por ciento más de tensiones inútiles que va impedirle realizar este programa que usted no conoce, que usted todavía no conceptualizó.

Pues en el zazen usted aprende a anular estos inútiles trescientos por ciento más de tensión que le bloquean, que le impiden ir hacia el fin. Entonces en el zen una cosa que se repite todo el tiempo: "hay que ser sin objetivo, el zen es sin objetivo. " Usted no puede lograr su fin si usted no es sin objetivo; y el sin-objetivo es justamente la eliminación de esos trescientos por ciento más de tensión que le impiden hacer exactamente, lo que usted quiere hacer. Pues los maestros nos enseñan cómo funciona esto, cómo funcionamos nosotros.

Evidentemente durante este corto lapso de tiempo cuando se practica, dejamos de mostrarnos, de aparecer, dejamos de mirar por fuera y debemos concentrar nuestra atención en nuestro propio mecanismo, ya sea físico, mental o espiritual.

Volver a la lista de los kusenes