Asociación Zen de América Latina

  Sangha del Maestro Kosen

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Dojo de Montpellier, el Sábado 17 de Noviembre de 2007

En realidad lo que les plantea problemas o lo que representa dificultades... no va en la dirección que les parece fácil. No va en la dirección que les es habitual. Experimenten lo que no conocen aún. Por ejemplo si hicieron siempre zazen con la pierna derecha arriba y experimenten también hacerlo con la pierna izquierda.
A menudo he dicho que el zazen esta lleno de facetas, como un diamante, con un millón de facetas. Pero zazen está más allá del diamante, está más allá del cuerpo. No se trata simplemente de respirar, estirar la columna, sentir la energía. Zazen está más allá del cuerpo. Se sitúa en la eternidad del espíritu.
Es precisamente superando el pensamiento del cuerpo... porque el cuerpo es un pensamiento. Nuestro cuerpo es un pensamiento del Buda y en consecuencia se dice "dejar pasar los pensamientos, dejar pasar los pensamientos"... el cuerpo es un pensamiento. Todos los fenómenos son pensamientos. Y deben encontrar su postura más allá del cuerpo. Es una postura aunque no es física. En ese momento, la libertad del zazen se encontrará en todo, por todas partes, todo el tiempo, siempre, en movimiento, en inmovilidad, en cada momento. Es esto que es importante.

Recibí una enseñanza enorme de un maestro tibetano que conocí en Argentina, un maestro muy grande que es muy famoso entre los tibetanos, un gran Buda con grandes orejas. Y entonces lo encontré, dije: ¡"Oh, qué Buda!" Me recordaba a Deshimaru. Y me sentía muy bien con él, me ofreció té. Era muy simple, muy radiante, muy cómodo como maestro, muy simpático. Converso con él y luego le digo: “Maestro ¿es que practica zazen, meditación?" Y me observa sonriendo y dice:"muy poco, pero hago mucho otras cosas." Y esta respuesta me tomó completamente... como si me hubieran cortado las piernas o el pensamiento. Le digo: "¿Pero cómo es eso que un Buda como usted, obviamente un Buda, no practica zazen? ¡De hecho si fuera un Buda, aprovecharía para practicar zazen!” Pero yo no había comprendido bien su respuesta. Entonces "hago mucho otras cosas" yo me digo: “¿pero qué otras cosas hay que hacer para un Buda que no sea ser un Buda en postura de zazen?” Luego siguió nuestro debate, entonces le dije: "sabe, yo hago zazen porque soy realmente tan nulo que es lo mejor que puedo hacer, sentarme sin moverme intentando extender mi columna." Se rió y dijo: "No, no, no." Y luego entonces después, cuando se marcho colocó con mucha fuerza su frente contra la mía. Y eso influyó mucho en mi desarrollo espiritual posterior.

Y ahora comprendo que el verdadero zazen del Buda no es una condición especial y que se puede estar en meditación en cada momento de la vida. Es lo que quería decir el maestro con "hago mucho otras cosas" pero con el espíritu del zazen, sin moverse adentro.
Y comprendí ahora que el zazen es la verdadera manifestación material del observador y el observador es Dios mismo, es Buda mismo. Pero no es una condición especial porque Dios existe todo el tiempo. Aunque nos movamos, aunque comamos, aunque durmamos. Es necesario mantener esta conciencia, todo el tiempo. Cuando sufrimos, cuando estamos deprimidos, debemos regresar a la visión del observador, debemos sonreír, debemos amarnos a nosotros mismos, como un padre y como un hijo. Los hijos aman a su padre. Desde nuestro ego amamos a nuestra divinidad. Y el padre ama a sus hijos. Desde nuestra divinidad también amamos a nuestro ego. Y es muy importante el intercambio entre los dos.

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