Asociación Zen de América Latina

  Sangha del Maestro Kosen

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Dojo de Montpellier, el Sábado 10 de Noviembre de 2007

Les doy una enseñanza respecto al camino de las ocho bifurcaciones. Una enseñanza del Buda a sus discípulos. Las ocho bifurcaciones son la mirada justa, el pensamiento justo, la palabra justa, la acción justa, etc. …

Pues el primero es la mirada justa. Hablaba hace poco de los ojos, de la mirada durante kin-hin y durante zazen. Es importante ver las cosas de manera justa. Digo las cosas, pero hay sólo cosas, el universo consta de cosas y luego de no cosas, es decir de fenómenos y de vacío, de materia y de energía.

Entonces cuando se pone la mirada en zazen o en kin-hin o hasta en la vida diaria, entonces percibimos fenómenos o la materia, objetos, gente, y el vacío entre los dos. También cuando se mira - porque por ejemplo durante zazen cuando mantenemos los ojos abiertos ven un poco a la sombra de su cuerpo físico- cuando se mira, observamos una parte material, nuestro cuerpo, y luego una luz que podríamos posiblemente llamar nuestra energía o nuestro espíritu.

¿Qué es tener la mirada justa? Es comprender la naturaleza de las cosas, la naturaleza de toda cosa y sobre todo, reencontrar el origen de sí, de su existencia fundamental, nuestra verdadera personalidad. El zazen sirve para esto, el zazen es esto.

O nos damos cuenta, o nos explican los maestros antiguos que el cuerpo y el espíritu no son dos cosas separadas. Iba a decir diferentes. No lo dije aunque son una expresión diferente, una manifestación diferente de la misma cosa. Para el budismo, para el Buda, la materia misma es energía, el cuerpo mismo es espíritu manifestado en forma de una coagulación de partículas. Pues a partir de la conciencia que se tiene, podemos tocarlo, podemos verlo, mientras que la energía libre o potencial, es transparente, inconsciente y no palpable.
Y pues, nuestro ser esta hecho por una parte visible y tangible y por una parte energética e invisible.


Entonces ¿dónde están los límites del espíritu? No podemos encontrarlos. La segunda regla fundamental: el caso es que vivimos en un universo, en un espacio que no está separado de nosotros. Pues el mundo exterior no es ajeno a nosotros. Está en frecuencia específica con nosotros ya que es la conciencia que se tiene. De ahí llegamos a las concepciones justas, es decir, en cuanto tenemos la mirada justa, elaborar una reflexión, una manera de funcionar a partir de esta conciencia justa es natural. Cuando se tiene un problema que hay que resolver, en nuestra vida, estamos a menudo confrontados con dificultades, ¡hay! Hay que encontrar una solución. Entonces a veces rogamos: "¡Mi Dios, ayúdeme, mi Dios, ayúdeme!", pero si piden ayuda afuera, manifiestan su falta de fe en su propia divinidad, dios quiere que incluso encarnen lo que es y no que se identifiquen solamente con su pequeño cuerpo vulnerable.

Ustedes mismos deben ser capaces de ayudarse como espíritu ilimitado. Ustedes mismos deben encontrar el lugar para poder ayudarse. Y ustedes deben siempre considerar que los problemas que vienen del exterior y que deben resolver están en frecuencia específica con ustedes. Es decir son creados por ustedes mismo. Por tanto ustedes mismo pueden encontrar siempre la solución.

Pues hay dos partes en nosotros: la parte visible y la parte transparente, ilimitada y eterna y las dos están vinculadas. Lo que es visible se transforma, nace, muere, está en transformación constante y sobre todo nos permite experimentar. Lo que es invisible, no podemos limitarlo, verlo, medirlo, encerrarlo. Las dos son yo mismo. Pues la evolución que se debería cumplir en esta vida, es armonizar la convivencia entre estos dos aspectos de nosotros. El espíritu divino debe manifestarse en nuestro cuerpo visible y conciente y nuestro cuerpo debe servir de vehículo al espíritu que quiere experimentar, que quiere vivir hasta en lo más profundo de este plano material de conciencia.

Es esta convivencia entre cuerpo y espíritu, entre ego y divinidad, este intercambio, este amor que va a darnos la felicidad y las soluciones posibles para todos los problemas que se nos presentan. Pues todo está en relación en la vida. Jesús lo decía: "Todo es amor. El secreto, es el amor. "

Tienen los ojos abiertos, 180 grados delante de ustedes, es luz. 180 grados detrás de ustedes, es oscuridad, pero no podríamos percibir la luz sin la oscuridad, es la oscuridad que percibe la luz. En efecto detrás de nuestros ojos, está oscuro. Ustedes no ven detrás de su cabeza. Pues detrás de ustedes es la oscuridad, delante de ustedes es el día. Pero la relación entre los dos, es amor.

Igual para la respiración: inspiran, espiran, relacionados, la relación entre inspiración y espiración: armoniosa, vital, amor.
Por tanto es en esta relación que está en nosotros, cuerpo-espíritu, ego-divino, luz-oscuridad, inspirar-espirar, esta complementariedad maravillosa que está en nosotros todo el tiempo.

Ni siquiera hay necesidad de buscar el amor afuera, un compañero, no, no. El amor, está allí sin cesar, sin cesar, sin cesar, si se sabe verlo y vivirlo.

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