Asociación Zen de América Latina

  Sangha del Maestro Kosen

Volver a la lista de los kusenes    

Dojo de Montpellier, el Domingo 21 de Marzo de 2010


El kyosaku es la columna vertebral del zen. Debe ser como el rayo. Normalmente el maestro da el kyosaku de oficio. Es decir que no hay que pedirlo. El maestro da el kyosaku cuando quiere, al que quiere. El que no quiere recibir el kyosaku, el que no le acepta, no puede volver al dojo. Pero así como el kyosaku del maestro Deshimaru era muy fuerte, muy eficaz, abofeteaba… ni siquiera es físico, no es un masaje. El kyosaku cambia radicalmente el espíritu, instantáneamente, ¡Paaa! Despierta. A los discípulos les gustaba recibir mucho el kyosaku del Maestro Deshimaru. Entonces sensei hizo una nueva regla: si verdaderamente quieren recibir el kyosaku, pueden pedirlo. Pues estaban los que lo pedían y quienes lo recibían de oficio. Yo, por ejemplo, no necesitaba pedirlo, Sensei pasaba al lado mío, ¡pok! -me tocaba el hombro: ¡pa! ¡pam!.



Pues al kyosaku no hay que querer pedirlo, ni querer no pedirlo. No es ni uno ni lo otro, hay que ser espontáneo. A veces no pedirlo por un tiempo, si verdaderamente se tiene un zazen profundo, una buena postura; podemos decirnos que no nos moveremos. Entonces recibir el kyosaku de oficio, es una gran enseñanza, es una enseñanza más allá de las palabras ya que nos hace cuestionar por qué el maestro nos lo dio. Tendremos un buen espíritu, no tendremos un buen espíritu, estaremos concentrados, en qué pensamos. Entonces el kyosaku formalista, como lo damos ahora, esperamos a los que quieren hacerse un pequeño masaje, que levanten las manos -esa no es la fuerza que hay que emplear, es del chi, es la energía, como el tronar en la tormenta ¡paaa!



A veces apenas sentimos el golpe pero hay un ruido fuerte.



Kin hin.



Había otro discípulo del Maestro Kodo Sawaki, el Maestro Ushiyama Kosho, que era el secretario de Sawaki antes de su muerte y estaba celoso de Sensei. Escribió un libro donde dice: “el kyosaku es un juguete, no es necesario en el dojo.” Evidentemente todo el mundo estaba celoso del Maestro Deshimaru, que era solo un laico a pesar de haber continuado za zen por cuarenta años. A pesar de eso Deshimaru recibió todo en los últimos momentos, por parte de Kodo Sawaki. Herencia espiritual por supuesto, pero también todas sus libretas de notas, sus kesas, sus kyosakus, certificados de transmisión y ketsumyakus de Kodo Sawaki. Estaba demasiado débil para oficiar el ritual tradicional de transmisión, que dura una semana, pero tuvo la fuerza para darle la ordenación de monje. Hay que saber que, en la tradición del zen, la transmisión de sus kesas y de sus propios documentos hace las veces de prueba verdadera de la transmisión auténtica de maestro a discípulo. Hay quienes dicen hoy: “yo recibí el Shiho de un maestro que practicó con el maestro a Kodo Sawaki.” En el AZI, dicen eso totalmente, pero toda la banda de estúpidos que practicó con el Maestro Sawaki no tenía nada en común con el Maestro Deshimaru. Evidentemente había gente que tenía el 5to dan de kendo, de sable, y cuando tomaban el kyosaku, no era un juguete. Al kyosaku lo llamamos el palo del despertar. La palabra que prefiere la gente es Satori, porque Satori es algo exótico. Evidentemente se trata del Satori visto desde el punto de vista de la ilusión del tipo que no conoce el despertar. De allí que la palabra "despertar" es muy apreciada: ¡ah! ¡Vamos a buscar el despertar!



A fin de cuentas, el despertar, Satori, es algo completamente simple, yo diría casi ordinario. En todo caso del punto de visto del zazen, es ordinario. Si usted hace zazen usted tiene automáticamente el despertar. Por ejemplo a la mañana nos despertamos, ya dormimos, soñamos. A veces nos acordamos de nuestros sueños como algo un poco vago. Nos despertamos, estamos un poco cansados, rendidos, comenzamos nuestras actividades, desayunamos, nos lavamos los dientes… después vamos a pie o tomamos nuestro vehículo, vamos al dojo… por ejemplo, yo tomé mi coche, estaba bien despierto, me detuve correctamente cuando la luz estaba en rojo, arranqué de nuevo cuando cambió a verde, tuve cuidado, después encontré un estacionamiento, llegué al dojo, nos saludamos, nos reímos un poco, nos cambiamos, entramos en el dojo, nos sentamos, nos incorporamos, tenemos la impresión -en todo caso yo- en este momento, de que me despierto, que había algo en mí que estaba silencioso, en una bruma, que no se había despertado. En zazen, esta cosa profunda en mí, mi naturaleza profunda se despierta. Eso es el zazen. Hay gente que tiene tantas ilusiones, que es tan egoísta, tienen tal capa que logran hacer zazen sin despertarse. A mi juicio es muy raro. Logran hacer zazen de tal manera que continúan manteniendo sus ilusiones durante su zazen. Entonces esto es muy raro pero existe. Entonces piensan en asuntos de la derecha, de la izquierda, sus aventuras, se rememoran anécdotas, piensan en lo que van a hacer o en lo que hicieron, etc.... entonces, o bien están demasiado adelante -cuando se está demasiado hacia adelante, se trata de una tendencia al egoísmo, nos miramos el ombligo- o están demasiado para atrás -cuando se tiene la postura demasiado hacia atrás, es el tipo que no quiere cambiar, que se considera súper inteligente mientras que es endeble. No quiere cambiar de opinión, no es flexible.



Entonces ¿el despertar, qué relación tiene con el kyosaku? Usted recibe un buen golpe de kyosaku: ¡todo lo que usted aferra al final del brazo, su ego, todo lo que usted mantiene por la fuerza en su ego para protegerse, para existir, para mostrarse, para defenderse, y bien, todo esto: ¡paf! Con un buen golpe de kyosaku, se suelta y emerge … Con Deshimaru, era flagrante, emergía algo puro, desnudo, una conciencia pura que es la nuestra. Esto es el kyosaku. Es muy eficaz.



Cuando Sensei hablaba del zen había dos palabras: za zen y kyosaku. Era todo.



A mí no me gusta demasiado el kyosaku porque no me gusta levantarme en cuanto estoy sentado en zazen. Es una lástima porque esto me hace darme cuenta que tengo una energía espiritual que es muy, muy fuerte. Hasta cuando no lo doy mucho, hay una luz, verdaderamente una luz blanca. La gente se purifica, es muy poderoso. Entonces a veces en el dojo hay cien personas, hace falta que les de el kyosaku a cien personas, todo el mundo lo pide al final. Pero de cuando en cuando hace falta que lo haga como samu.



Aunque es más eficaz que las palabras.



Volver a la lista de los kusenes