Asociación Zen de América Latina

  Sangha del Maestro Kosen

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Dojo de Montpellier, el Sábado 8 de Mayo de 2010


¿Qué es lo que diferencia al zen japonés del zen del Maestro Deshimaru? Me dicen, “vamos a crear una fundación, para definir lo que es un monje zen practicante de la gran vía pero al que sin embargo no le interesa hacerse cura. Pero no hay que emplear la palabra ‘verdadero’ ni el nombre ‘Deshimaru’.” Y sin embargo, cuando decimos “Deshimaru” dijimos todo. Cuando decimos la palabra “verdadero”, dijimos todo. Hoy es todavía más evidente. Entonces me divierto en encontrar otras palabras para describir en resumidas cuentas el verdadero zen del Maestro Deshimaru y de los Patriarcas.



El zen del Maestro Deshimaru es íntimo y simple. Simple en japonés es shikan, shikantaza, sentarse sencillamente, o también, simplemente sentarse.



Íntimo. ¿Qué significa íntimo? En el zen decimos: alcanzar la médula. Esto quiere decir volver hacia dentro. Entrar en sí, volver a la geometría sagrada de la postura perfecta, luego al microcosmos fractal de esta geometría. Volver al microscópico, volver a la esencia de la esencia. Es simple, cuanto menos íntimos somos, más nos vamos hacia el exterior, y más todo se vuelve complicado, y más nos volvemos dependientes.



¿Qué quiere decir ser monje? La gente dice que ser un monje significa vivir en un monasterio. Sin embargo, es más bien el monasterio que propone acoger a los monjes. No hay que poner las cosas al revés. Siempre íntimo. ¿Entonces qué es un monje? No tiene nada que ver con un cura, un obispo, no tiene nada que ver con los grados jerárquicos de la iglesia, ya sea budista o cristiana, o musulmana, o con la política y las artimañas inter-clericales que desde hace tiempo persiguien a los verdaderos sabios. Ha sido empleado el mismo nombre para cosas diferentes. Es por esto que todo el mundo se equivoca. Monje, significa volver a la vía en la cual se asume totalmente su realidad. La vía uno. Monje quiere decir único, solo, universal. “Solo”, esto no significa solitario, sino más bien que no hay más exterior, universal. Esto es la intimidad. Observamos el interior, pero al mismo tiempo esto concierne lo que nos rodea ya que todo es espíritu. Así como lo expresaba Hermès: lo que es abajo, es arriba. Y lo que es arriba, es abajo para realizar el milagro de una sola cosa.



Es la dirección en la que hay que ir siempre, sea durante el za zen o fuera del za zen. De qué está hecho lo que nos constituye, de qué está hecho lo que constituye lo que nos constituye. Esto es la intimidad. Recogemos dentro lo que está arriba, que es como lo que está abajo.



No sé si es espontáneamente o culturalmente, pero siempre nos hemos planteado la cuestión de saber si Dios existe. Entiendo bien a Dios como entidad creadora de toda cosa, no como Elemento porque es evidente para todo el mundo, se sea creyente o no y esto desde hace tiempo, que lo que se expresa a través de los elementos que componen nuestros universos no es nada menos que divino. Dejamos esta cuestión sin respuesta durante milenios, millones de años, hasta el día en que nos comprometemos en la vía que consiste en decirse: "sí, el Dios eterno y único en quien aspiro a creer, va a existir porque voy a hacerle existir, voy a encarnarlo. Va a expresarse a través de mí, voy a dar mi vida, mi personalidad para que exista". La única manera de poder definir a dios es volverlo a definirlo fuera de las leyes humanas y percibirlo en su aspecto eterno, no como un hombre pero como la fuente de la vida y de la conciencia, de los hombres y de las mujeres. Esto es el zazen.



Resumiendo: Buda es un ser humano que se encarna en el éxito más alto al cual aspira un ser humano, es decir como rey Sakravastin, como príncipe de la familia más noble y real. Tiene todo lo que necesita, todo lo que se puede desear: amor, dinero, poder, inteligencia, cultura, una buena educación, modestia, fe, espíritu. Es feliz. Vive en jardines. Es servido. Tiene buenos profesores, una mujer, niños, concubinas si es necesario. Pero todo esto no es suficiente. Dejará todo para seguir la vía, practicará la vía hasta la extinción de su vida después de haber sido iluminado, después de haber enseñado a muchos discípulos. Volverá al Nirvana para hacerse Dios, sin límite, sin límite pero vivo.



Es el solo modo de encontrar a Dios. Podemos creer en él, tener una buena intención. Podemos rogarle: "¡Ah, mi Dios!", podemos humillarnos ante él: "¡solo Dios es bueno, yo soy sólo una mierda!" El solo modo verdaderamente de creer en él, de venerarlo, es convertirlo en uno mismo hasta entregarse al Nirvana final. Entonces allí somos "Dios existe" para la eternidad. Esto es el budismo. Es íntimo y simple.



Entonces cuando se está delante de un obstáculo, cuando el cuerpo muestra sus límites, hay que volver hacia adentro, volverse más pequeño. Es igual para la respiración, no es una cosa arriba, una cosa abajo; arriba, abajo.

Cuando vemos una frecuencia representada en la pantalla de una computadora, haciendo música por ejemplo, podemos ver en la computadora la frecuencia, podemos hacer zoom y acercarnos hasta que nos encontramos con una línea dentro de la línea. Nos acercamos todavía más y más hasta llegar finalmente a una sucesión de puntos. Es igual por ejemplo cuando se mira la cotización de la bolsa, vemos en un gráfico una línea subir, bajar, subir, bajar. Pero la línea misma está hecha de subidas y bajadas, y esta la línea a su vez está hecha de subidas y bajadas que está hecha de subidas y bajadas. Para la respiración es igual. Nos volvemos hacia adentro, todavía más íntimamente y, al final, somos un punto. La respiración, es algo mágico, yo creo que es la cosa más mágica en la vida.

Somos un punto y, como aprendimos en geometría, el punto es cero, el punto está vacío, no tiene espesor, no tiene dimensión, es cero. No sabemos más si estamos abajo o estamos arriba, si estamos inspirando o espirando. Hay que seguir a este punto muy precisamente, muy intensamente y siempre íntimamente y naturalmente. Si no es natural, esto no funciona; si no es íntimo, esto no funciona. Entonces seguimos a este punto y no sabemos más si se llama espiración o inspiración ya que en la espiración hay inspiración también y en la inspiración hay espiración. No sabemos más en qué escala estamos. Va a producirse entonces una apnea en un momento dado, es decir que no vamos a sentir más la necesidad de respirar, vamos a tener ganas de posarnos, como un ave sobre una rama. Y no sabemos si es una apnea alta o una apnea baja. La mantenemos hasta que esta apnea se expresa, o bien en una inspiración o bien en una espiración todavía más alta, o todavía más profunda. Pues esto es una respiración dentro de la respiración. Todo es como esto.



El zen de los patriarcas no es una iglesia, es solamente íntimo y natural.



Entonces allí dónde un estúpido hace una ceremonia de dos horas, un maestro expresa solamente una respiración, un soplo.



Kosen.



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