Asociación Zen de América Latina

  Sangha del Maestro Kosen

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Dojo de Montpellier, el Sábado 22 de Marzo de 2003

En la época actual, ahora, en esta época histórica, la conciencia humana está urgida de evoluciónar. Nos damos cuenta de que la conciencia humana esta ligada a su aprehensión, a la idea que ella se hace de su propio universo.
Evidentemente, en la época en la cual se pensaba que la tierra era plana, nuestra conciencia humana era diferente. Se creía que la tierra era plana, y en los confines, a un cierto punto, terminaba, había un abismo inmenso, por lo tanto la configuración de nuestro espíritu era así.
La conciencia humana es diferente si uno nace en un pueblecito y nunca ha víajado más de veinte o treinta kilómetros a pie. Luego uno descubre que hay otras ciudades, otros países, otras razas. Uno descubre que la tierra es redonda, encerrada en un sistema planetario, entonces la conciencia evolucióna.
En ese momento, lo que estamos viviendo, es fantástico, es formidable, es muy positivo a pesar de los aspectos explosivos y negativos que podamos ver. Por el momento tomamos conciencia de nuestro planeta en tanto que esfera poblada por la raza humana, tomamos conciencia de la interdependencia que tenemos los unos con los otros, tomamos conciencia de que la tierra es una.
Lo que aún nos cuesta reconocer, es que el planeta tierra, la tierra misma somos nosotros. Es decir que si hay uno que vive, el otro puede vivir, si uno muere, el otro muere también. Cuando tocamos la tierra, es como si tocáramos nuestro propio cuerpo. Todavía no lo hemos comprendido y yo espero que no sea necesaria una catástrofe para que lo comprendamos.
Dicho esto, zazen es la manera perfecta de colocarse en relación con el resto del universo. La manera perfecta físicamente, mentalmente, fisiologicamente. Toda la verdad existe en nuestro zazen, en esta actitud. Hemos visto a través de nuestro cuerpo, a través de nuestro espíritu. Cuando hacemos zazen, nos curamos, curamos la tierra y todas las existencias que la habitan. Cuando hacemos zazen somos en verdad como un diapason, como una aguja de acupuntura. Es la esencia del budismo. Cuando hacemos zazen no practicamos cosas malas, no mentimos, no robamos, no montamos en cólera. Durante zazen, uno practica todo aquello que los sutras enseñan, que los budas enseñan. Por consiguiente, es fácil de comprender, en esas condiciónes, que el zazen, la práctica de zazen no es unicamente algo personal, para uno mismo, no solo para el ego o el despertar espiritual personal. Es una contribución a la conciencia, a la salud de nuestro planeta. Contribución que va más alla de nosotros mismos. Es por eso que los méritos de zazen son infinitos.




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