Asociación Zen de América Latina

  Sangha del Maestro Kosen

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Dojo de Montpellier, el Domingo 27 de Abril de 2003

Se cree que la postura de zazen es difícil. En realidad no es difícil. Ustedes van a verificar los puntos importantes, es decir bascular la pelvis, colocar correctamente la cabeza. Entonces tengan cuidado de no alimentar tensiones, crispaciones inútiles. Cuando noten crispaciones en algún sitio, en las piernas, la espalda, si es posible hay que dejarlas ir. Lo que diferencia al zazen de toda otra meditación o incluso reflexión o toma de conciencia, es que el zazen es tomar conciencia directamente a través del cuerpo. Realizar con su cuerpo la postura de Buda .

Que es Buda? En realidad, Buda es la vocación auténtica, la verdadera condición óptima de la conciencia cuerpo-espíritu del hombre. Se dice que el hombre desciende del mono, antes andaba en cuatro patas. Poco a poco se enderezó, poco a poco aprendió a utilizar las manos, a agarrar los objetos, a utilizarlos. Al mismo tiempo nunca dejo de evolucionar en su conciencia, en su funcionalidad y en su postura. Postura y conciencia no están separadas, eso es lo que uno debe comprender directamente a través de todo el cuerpo, a través de la actitud del cuerpo. Exactamente la misma evolución humana, es la continuidad de la evolución hacia su auténtica naturaleza última que es el Buda. Por lo tanto el Buda no es diferente del hombre pero, por el contrario, el hombre con frecuencia es diferente de Buda porque no se da cuenta de que lo es, de lo que el es. Todo es cuestión de como se percibe el mundo.

Como ustedes saben, eso comienza en nosotros, en nuestros cuerpos como en los bebés. Para un bebé, el mundo es su cuerpo, es su boca, su manera de percibir el mundo. En realidad, como bebés, poseíamos una gran libertad, una facultad de percepción mucho más intuitiva, mucho más completa, pero a través de la educación y la necesidad de la adaptabilidad a un sistema de funcionamiento, dígamos social, nos enseñaron a percibir de una manera diferente, en extremo basada en la intelección, es decir, pensar, analizar, saber, hacer el inventario de todo lo que nos rodea. Eso es una mesa, eso está bien, eso está mal. Así, hemos hecho un inventario más o menos completo de todo nuestro mundo y funcionamos de ese modo. Hemos olvidado, demasiado ocupados en describirlo todo, en ponerle a todo etiquetas como en un mercado, hemos olvidado nuestra forma de aprender las cosas y al mismo tiempo, aquella parte del cerebro que utilizábamos para sentir las cosas cuando éramos pequeños, a fuerza de no funcionar, se ha oxidado, se ha atrofiado.

Así que mediante zazen hay que regresar a ese modo de percepción libre, creativo. Es un punto muy importante. Siempre queremos saber si lo que percibimos es verdad o no. Siempre queremos saber si es o no real. Los niños mal educados dicen: ja! Eso no me gusta, no me gustan las espinacas, no me gustan las zanahorias. Es que las espinacas son malas o las zanahorias son malas? Es la percepción que uno tiene. Uno decide definitivamente que no le gustan las espinacas, es algo que ocurre entre las espinacas, nuestra lengua, nuestra boca y nuestra conciencia.

Pero lo más importante, es nuestra conciencia. También durante zazen debemos poner a funcionar de nuevo nuestra conciencia libre, creativa de la percepción a fin de percibir nuestro propio ser, cuerpo-espíritu, de una manera mucho más abierta. Por ejemplo, cada inspiración que hacemos, si la sienten como llena de energía, llena de amor, llena de una sensación agradable, relajante, esto se realiza. Si reencuentran esta conciencia de bebé, cada instante, cada fracción de segúndo es un verdadero placer, cada vez más abierto, agradable, rico, sensual, a cada momento.



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