Asociación Zen de América Latina

  Sangha del Maestro Kosen

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Dojo de Montpellier, el Domingo 13 de Julio de 2003

Y bien, ayer les hablaba de la respiración, de mi método de respiración. El tema de la respiración en el zazen es de primera importancia. En el zazen, en el yoga, es la misma cosa, zazen, yoga, es lo mismo. Pranayama, respiración zen, es lo mismo. Es fundamental.

La respiración no es solo material, en ese sentido en que el embrión, el bebé en el vientre de su madre respira ya por el ombligo, por el cordón umbilical. Por ende, la respiración es sobre todo el ombligo. Desde luego, los pulmones se llenan de aire, de energía vital, la energía del cielo. Y el ombligo esta ligado a la conciencia. El Maestro Deshimaru decía, es un segundo cerebro.

Así que, bueno, el método es muy simple. Es del todo complementario al método de mi maestro Sensei que nos enseñaba a concentrarnos exclusivamente en la expiración, la expiración larga, profunda, imperceptible al empujar los intestinos hacia abajo. Es un poco misterioso: hacia abajo, hacia alante? Y la inspiración se realiza automaticamente. He aquí lo que enseñaba el Maestro Deshimaru.

Por supuesto, he practicado este método durante treinta y cinco años, cada día. Lo he profundizado. El no hablaba incluso del ombligo sino de la región n por debajo del ombligo, el ki kai tanden, el océano de energía. Mi método se basa en la concentración en el propio ombligo. El ombligo que funciona en un plano horizontal. Es decir que sale o entra. Mi método es concentrarse solo en la inspiración. Es un método que en principio esta reservado a quienes hayan practicado zazen durante mucho tiempo y tengan una costumbre muy profunda de la expiración larga. Por lo tanto les enseño: durante la inspiración, relajen por completo todas las tensiones en el ombligo y en la expiración, concentrándose siempre en el ombligo, hagan lo que quieran, lo que ustedes sientan. En la expiración, el ombligo puede entrar, salir, no importa. Al final de la expiración, suelten. Concéntrense en soltar todo, toda tensión en el ombligo. En general, por lo tanto, el ombligo va a volver a salir durante la inspiración. Este método relaja muchas tensiones inútiles y es solo a partir de la distensión profunda que se genera un movimiento espontaneo y natural de la expiración.

Por supuesto, durante zazen no nos movemos, estamos totalmente inmóviles. La única cosa que se mueve es la zona abdominal durante la respiración. Más alla de eso, en torno a la respiración, hay un montón de movimientos internos, articulaciones que se mueven, músculos que se mueven, la energía que circula. Lo que no está bien durante zazen es olvidarse de respirar, es decir, uno se deja llevar por sus pensamientos, se olvida de respirar, por lo tanto toda la masa abdominal se vuelve rígida. Entonces, en ese justo momento, inmediatamente, dejen que la inspiración los llene y relajen el vientre. Tac! En un segundo, en una fracción de segundo ustedes regresan a la vida. Dejen que la expiración se haga espontanea en vuestro cuerpo. Aprendan a escuchar, a confiar. Yo autorizo a cerrar a veces los ojos si tienen dificultad en sentir o en dejar que esta espontaneidad interior se exprese. Por lo tanto, durante un momento, cierren los ojos y concéntrense completamente en el interior de ustedes mismos, en particular en la masa abdominal.



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