Asociación Zen de América Latina

  Sangha del Maestro Kosen

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Dojo de Montpellier, el Sábado 12 de Noviembre de 2011


Sí, hay que concentrarse en los puntos de la postura para anclar este aprendizaje y encontrar la postura justa por nosotros mismos. Al principio, tenemos que evaluar la postura justa de manera objetiva. Entonces debemos concentrarnos sobre los puntos importantes tales como empujar la tierra con las rodillas, despacio. Siempre, siempre con suavidad. Durante el zazen, que no es tampoco un deporte, pero sentir bien la penetración de las rodillas en el suelo y justamente, despacio ajustar la posición de su pelvis, de la curvatura de la pelvis por el hecho de acentuar la presión sobre el suelo. Pues esto debe ser hecho delicadamente, progresivamente. La postura, la curvatura debe ser natural. No debe ser exagerada tampoco. Si se tiene demasiada curvatura al nivel de la quinta vértebra lumbar, se debe tomar un zafu más pequeño y más chato.

Si se tiene dolor al bascular la pelvis, se puede tomar un zafu un poco más alto. El zafu, es muy importante y muy interesante, porque es el único, es el solo aspecto tecnológico de la postura. Es lo que hace que la postura sobrepase los límites de nuestro propio cuerpo. Entonces es muy importante, el zafu. Es muy respetado. En el dojo, jamás debemos empujar un zafu con el pie. Siempre es muy respetado a causa de esto, porque es el guión que nos une a la tierra. Es decir que en nuestra postura, hay un elemento que no nos pertenece personalmente, que pertenece a la tierra. Pues el Buda, utilizaba, o bien un almohadón de hierba, usando una hierba llamada kufa. Nosotros utilizamos el capoc. Entonces hay muchos tipos de plantas: el algodón, el capoc. A veces los monjes simplemente utilizaban una piedra chata, una piedra que se adaptaba a su postura, o incluso un tronco.

Luego está la posición de las manos. Ya he dicho, he explicado bien que deben reposar sobre los muslos, sobre los pies. Deben estar bien horizontales. Entonces está bien si se tiene un pedazo de tela o tejido, o un pequeño almohadón. Bueno, nosotros utilizamos las mangas del gran kolomo negro con el que nos vestimos, y calzamos, ponemos las manos por encima. Los codos deben estar ligeramente apartados del cuerpo, los hombros deben caer hacia atrás, el mentón entrado, la nuca estirada. Empujamos el cielo con la cabeza.

Esto es el punto de vista objetivo, es decir que se trata de los puntos que ustedes deben volver a revisar constantemente cuando son principiantes, para adaptarse a la experiencia postural, para poder vivir la postura de manera subjetiva.

El objetivo entonces, de hecho, es librarse del cuerpo mismo. Del cuerpo y de la conciencia del cuerpo. Es decir que, se debe abandonar, dejar de considerar a su cuerpo. Hay que abandonar el bienestar o la comodidad de la postura. Hay que abandonar el dolor, el miedo al dolor. Hay que abandonar, si les pica la nariz, si hay algo que les molesta, hay que abandonarlo. Hay que abandonar las consideraciones a propósito del cuerpo.

Y parar todo movimiento… todo movimiento voluntario.

 



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