Asociación Zen de América Latina

  Sangha del Maestro Kosen

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Dojo de Montpellier, el Miércoles 14 de Julio de 2004

Es muy importante ser suave y paciente. La acción, el movimiento que se opera en el seno de zazen deber ser un movimiento espiritual, es decir, sin ego, espontáneo. Un movimiento regenerador. Cuando estamos muy concientes, concentrados, percibimos claramente las imperfecciones de nuestro cuerpo-espíritu y tenemos tendencia a querer intervenir del modo habitual, es decir, como alguien que espera la luz verde y que toca la bocina cuando el de adelante no arranca lo suficientemente rápido. Somos así. Percibimos alguna cosa y… ¡hop! Actuamos.
Desde el momento en que le devolvemos su personalidad, en que le devolvemos su libertad al cuerpo verdadero (Dharma kaya), en que le devolvemos su libre expresión… Es como en una pareja, cuando hay un marido que reprende todo el tiempo a su esposa: “¡No, no hagas eso!”, “¡No hables tan fuerte!”, “Hacé esto, hacé lo otro”, “Sos una bruta, una idiota”. Finalmente, lo que él gana es haber construido una mujer a imagen de su propia crítica. Mientras que si la dejara expresarse, descubriría una persona nueva, llena de sorpresas.
En la relación con nosotros mismos durante zazen es parecido. Percibimos nuestro cuerpo con el ego y lo brutalizamos. La relación cuerpo-espíritu es muy importante. Intentar alcanzar o percibir el espíritu con el cuerpo es ridículo; cabalgar el cuerpo con el espíritu es genial. En ese momento la postura de zazen se convierte en una postura equilibrada, una postura “homeostática”, como decía el Maestro Deshimaru. Eso quiere decir que se reequilibra espontáneamente. Ella va mejorando espontáneamente, no deformándose. Es fisiológico; ésa es la magia de esta postura conocida por la humanidad desde hace miles de años.
Delante del altar está la foto de un Maestro que murió en la postura de zazen. Permaneció intacto en esa postura durante mil quinientos años. Debería haberse caído. Pero no: incluso después de muertos, la postura de zazen de los grandes maestros permanece estable.

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